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La dermatitis atópica (eccema atópico) es hoy en día el problema dermatológico más frecuente de la piel de los niños. Es una enfermedad que cursa a brotes con períodos de calma y períodos de crisis. En las crisis suelen aparecer placas (manchas) rojas en la cara, pliegues del codo y rodillas que pican y pueden llegar a alterar el sueño normal del niño. Por el rascado continuo se pueden abrir pequeñas heridas en la piel que con frecuencia se sobreinfectan. En los períodos de calma suele quedar la piel muy seca. Muchas veces la dermatitis atópica tiene un carácter familiar, en familias “alérgicas” con asma, rinitis alérgica, conjuntivitis alérgica o dermatitis atópica.
Las compresas húmedas son un tratamiento “intensivo” para la dermatitis atópica que pueden ayudar a mejorar de forma más rápida los sitios peores de eccema. Consulte aquí cómo aplicarlas.
Las verrugas y los molluscum son infecciones víricas que los niños adquieren de sus compañeros o en las piscinas. Con el tiempo, y en plazo de años, muchas veces acaban curándose por sí solas. Sin embargo dependiendo del número de lesiones y de su localización (sitios dolorosos, sitios muy visibles) suelen requerir tratamiento. Para el tratamiento de las verrugas existen muchos tratamientos destructivos (líquidos queratoliticos, crioterapia, electrocoagulación). A veces todos estos métodos fallan por lo que es necesario realizar un tratamiento que aumente las defensas contra estos virus. Uno de los más exitosos es la inmunoterapia con candidina.
Los molluscum por el contrario suelen irritarse con los tratamientos tópicos por lo que el tratamiento más eficaz, en caso de requerirlo, es el curetage (raspado) con una cucharilla dermatológica. Este es un procedimiento que si se realiza con anestésico local y se utilizan técnicas de distracción es muy bien tolerado por los niños.
Recuerde que antes de acudir a la consulta debe aplicar la crema anestesica.