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Las medusas, muy presentes en las playas, son organismos marinos que poseen tentáculos formados por células urticantes, que usan para capturar presas y como forma de defensa.
La palabra medusa tiene su origen en una divinidad marina de la mitología griega "Medusa" que tenía serpientes en lugar de cabellos y que recuerda a la forma de estos curiosos animales. Su cuerpo es casi transparente y está formado en un 95% de agua, lo que les proporciona un camuflaje perfecto en el mar.
Hay más de 10.000 especies de medusa océano y constituyen una de las formas más frecuentes de envenenamiento en los humanos. La toxicidad de la picadura de la medusa varía según la especie.
Debido al contacto con los tentáculos del animal, que contienen unas células urticantes, se experimenta una reacción tóxica cutánea de forma inmediata que consiste en dolor, ardor, prurito, inflamación y enrojecimiento.
La reacción variará según la cantidad de superficie afectada, según la localización anatómica y según la edad y los antecedentes médicos del paciente.
Normalmente las reacciones son locales y leves, pero en casos extraordinarios la reacción al veneno puede provocar complicaciones sistémicas potencialmente graves como nauseas, vómitos, mareos y cefalea.
A continuación les explicamos los pasos a seguir si sufren una picadura:
Las picaduras de mosquitos y abejas son muy frecuentes en los meses de verano. Las personas alérgicas o con hipersensibilidad a estas picaduras son las que presentan una reacción cutánea localizada.
Las personas alérgicas a las avispas y abejas pueden presentar reacciones aún más exageradas.
Las picaduras de mosquito se manifiestan con un enrojecimiento y sobre elevación de la piel, aumento de la temperatura en la zona, picor e incluso dolor. En ocasiones en el centro de la hinchazón puede aparecer una ampolla con líquido en su interior. Las picaduras en párpados y/o labios suelen producir también un hinchazón importante (edema).
En personas alérgicas a abejas y avisas puede producirse un hinchazón generalizado con hipotensión, dificultad respiratoria y shock (anafilaxia).
La única complicación de las picaduras de mosquitos es la sobre infección. Las picaduras de insecto que se sobre infectan presentan un aumento del enrojecimiento mas allá de los primeros días. A veces, aparece una línea roja que se extiende unos centímetros más allá de la picadura ( linfangitis).
Las picaduras de avispas y abejas pueden complicarse con un cuadro de anafilaxia en determinadas personas.
El sol es el principal responsable de que en los últimos 15 años la incidencia de cáncer de piel se haya triplicado. Además, el sol puede provocar quemaduras solares y la bajada de las defensas naturales de nuestra piel y es el principal responsable del envejecimiento prematuro de la piel, de forma que a menudo nos arruga más el sol que los años.
Por todo ello, es importante protegernos del sol y en especial proteger a los niños porque sus efectos sobre la piel son acumulativos. La piel tiene memoria del sol que ha recibido durante la infancia.
Hay que tener en cuenta que no todas las pieles son iguales. Hay pieles que se queman con más facilidad que otras.
Esto depende de la cantidad de melanina que tienen. Las pieles más oscuras tienen más defensa natural contra la radiación y las pieles más claras, menos por lo que deberán protegerse más.
Una de las reglas para protegerse del sol es la del ABC:
Por lo que se refiere a las cremas solares, hay que decir que éstas evitan gran número de radiaciones. Pero, ¿qué índice de protección es el más apropiado? Este índice mide la capacidad de protección de las cremas. Cuanto más alto es el número, más alta es la protección. Sin embargo, las cifras pueden ser engañosas ya que un filtro con FP 30 no significa el doble de protección que un filtro FP 15. Con factores de protección superiores a 15-20, el incremento de protección entre un número y el siguiente es mínimo. Por ejemplo, un producto con factor de protección 15 absorbe el 93% de la radiación, mientras que un producto con factor de protección 30 absorbe el 97% de la radiación. Los factores de protección solar por encima de 50 no aumentan sustancialmente la protección. Por ello, ahora se prefiere hablar de franjas de protección baja, media, alta y muy alta y no con números. También hay que decir que no hay ningún protector solar que ofrezca una protección total o del 100%.
Los protectores solares se deben aplicar sobre la piel seca entre 15 y 30 minutos antes de la exposición solar y en cantidades abundantes. Cada hora o hora y media debería volverse a aplicar la crema ya que se evapora, sobre todo si se suda. Los filtros solares pierden estabilidad con temperaturas elevadas por lo que no es conveniente dejarlos expuestos al sol o guardarlos de un año para otro.
Se recomienda a las personas con muchas pecas (nevus), con antecedentes familiares de melanoma o que se han quemado con el sol durante la infancia que hagan una revisión anual con el dermatólogo. También se recomienda siempre que detectamos que un lunar (nevus) ha cambiado de forma, color o tamaño.
A continuación exponemos la forma de aplicación de las cremas anestésicas EMLA y LAMBDALINA. Rogamos lean atentamente los prospectos antes de su aplicación, evitando en cualquier caso las zonas con erupciones cutáneas, cortes, abrasiones u otras heridas abiertas y evite el contacto con los ojos.
Las compresas húmedas son un tratamiento “intensivo” para la dermatitis atópica que pueden ayudar a mejorar de forma más rápida los sitios peores de eccema. Las principales ventajas de este tratamiento es que impiden el rascado, rehidratan la piel, y favorecen la penetración de los corticoides en la piel dañada.
Las compresas húmedas también son muy útiles si su hijo/a se despierta por la noche por culpa del picor, y puede ayudarle a reconciliar el sueño.
Normalmente bastan unos pocos días de aplicación para que la dermatitis mejore.