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La alergia cutánea es una respuesta inmunitaria de nuestra piel a elementos externos como pueden ser agentes infecciosos, medicamentos, conservantes, polvo, perfumes o cualquier tipo de sustancia que puede manifestarse como enrojecimiento, picor, descamación, vesículas y ampollas.
Se produce por la reacción de substancias denominadas alérgenos cuando contactan con nuestra piel. En gente susceptible, el contacto con estos alérgenos puede producir picor, enrojecimiento y vesículas. A veces la historia clínica, la distribución y las características de la erupción son suficientes para que el dermátologo llegue al diagnóstico del alérgeno causante,
en otras ocasiones será necesaria la realización de pruebas epicutáneas.
Las pruebas epicutáneas consisten en la aplicación de pequeñas cantidades de los posibles alérgenos
en la piel de la espalda del paciente, los cuáles se retirarán a las 96 h. Un test positivo mostraría
pequeñas manchas eritematosas en el lugar en que el alérgeno contactaba con nuestra piel. Los
alérgenos que más frecuentemente causan dermatitis de contacto alérgica son: níquel, tintes,
conservantes, medicamentos, perfumes, látex y plantas.